Sé que todos tenemos un padre, o lo hemos tenido, tal vez está lejos, tal vez esta cerca, no lo sé, pero quiero contarles que mi padre fue más que un padre, fue mi amigo.
Soy de las personas que suelen agradecer mil veces e incansablemente por lo que me dan, por lo que le agradezco a Dios el padre que me dió. Tal vez no fui el mejor hijo, tal vez no lo merecía.
Me siento la persona más afortunada del mundo al saber que tuve un papa como tú, aquella persona que solo buscaba lo mejor para mí, al que le importaba mi felicidad, y que siga buenos pasos.
Pues tú Papá siempre estabas cuando te necesitaba, te dabas cuenta cuando estaba triste, sin necesidad que yo te dijera algo. Como olvidarte si desde que era un niño hacías todo lo posible por hacerme sonreír, nuestras salidas para jugar fulbito, para comer helados, cuando me subías encima de tus hombros y yo sentía que volaba, la primera vez que me llevaste al estadio, nuestro primer viaje juntos, solo padre e hijo, cuando a escondidas, sin que mi mamá y mis hermanas se dieran cuenta, nos escapábamos de la casa para tener conversaciones de hombres mientras almorzábamos en la calle, y cuando llegábamos a la casa mi mama nos resondraba por habernos ido sin decir nada. Chistosos momentos. Gracias por tus sabios consejos, por las veces en que yo te veía fumar y te decía, "cuando crezca yo también fumaré papá", y tú me decías "estás loco, no hables sonseras, yo fumo porque soy sonso, pero tú no lo eres y cuidarás tu salud", perdóname papá si ahora lo hago. Fui creciendo, y te convertiste en mi complemento, no había pregunta alguna que te haga y tú no la respondieras, siempre tenías la respuesta exacta para mí.
Pues tú Papá siempre estabas cuando te necesitaba, te dabas cuenta cuando estaba triste, sin necesidad que yo te dijera algo. Como olvidarte si desde que era un niño hacías todo lo posible por hacerme sonreír, nuestras salidas para jugar fulbito, para comer helados, cuando me subías encima de tus hombros y yo sentía que volaba, la primera vez que me llevaste al estadio, nuestro primer viaje juntos, solo padre e hijo, cuando a escondidas, sin que mi mamá y mis hermanas se dieran cuenta, nos escapábamos de la casa para tener conversaciones de hombres mientras almorzábamos en la calle, y cuando llegábamos a la casa mi mama nos resondraba por habernos ido sin decir nada. Chistosos momentos. Gracias por tus sabios consejos, por las veces en que yo te veía fumar y te decía, "cuando crezca yo también fumaré papá", y tú me decías "estás loco, no hables sonseras, yo fumo porque soy sonso, pero tú no lo eres y cuidarás tu salud", perdóname papá si ahora lo hago. Fui creciendo, y te convertiste en mi complemento, no había pregunta alguna que te haga y tú no la respondieras, siempre tenías la respuesta exacta para mí.
En la época escolar, muchos cursos no hubiese entendido, si no eras tú el que siempre me daba una mano, y me explicabas detenidamente hasta entender a la perfección, es que eras una enciclopedia andante. Para mí un sabio. Siempre rogaba a Dios que pueda ser como tú, siempre fuiste mi ejemplo a seguir.
Llegó mi adolescencia, mi terca forma de pensar y mi rebeldía causaron muchas peleas entre nosotros. Como cuando llegué a la casa con una perforación en la oreja y un pequeño arete colgando, estallaste de cólera, pero que al poco tiempo me disculpaste, y dejaste que continuara con mi moda. Las veces que llegaba borracho a la casa cargado por uno de mis patas, y eras tú el único que me esperaba en la sala porque creo que ya lo presentías, y no querías que mi mamá se diera cuenta de mi estado, y me llevabas a mi cama, y me decías tan comprensivamente que tomara menos porque aun no aprendía a tomar. Y si peleábamos no duraban más de un día, siempre uno de nosotros cedía, y pedía disculpas al otro, nos dábamos un fuerte abrazo y un beso en la frente, que me hacían sentir muy amado por ti.
Jamás olvidaré los consejos que me dabas para ser feliz con una mujer, para no perderla, para tener una buena convivencia. Me enseñaste que para amar y ser amado simplemente hay que darse uno MISMO, me decías que la palabra AMOR se define en tres letras, DAR. Esto siempre quedará grabado en mí, gracias a ti papá, que me inculcaste mucho más que valores.
Cumplí mis 18 años, tú estabas orgulloso de mí, porque ya era un hombre.
Pasaron unos cuantos meses y llego el dia más triste de mi vida, tu partida. Hasta ahora no entiendo por que.
No encuentro razón alguna de por qué te fuiste tan pronto. Sé que es la ley de la vida, pero ¿por qué justo ahora? cuando más te necesito, cuando ahora tengo más problemas de los que tuve de niño, ahora cuando necesito un soporte, tus buenos ánimos para sentirme feliz, tu sonrisa, y tus bromas que me daban vida cada día. Me haces mucha falta sabes, y si te necesito, porque a pesar que no sea un niño y ya me valga por mí mismo, siempre un padre es el mejor apoyo emocional, y el que te da la fuerza para continuar.
Será que en el cielo necesitan más ángeles, y Dios te eligió a ti, por ser una persona tan buena, tan llena de amor para dar. De verdad te extraño, y cada vez que sueño contigo, sueño que te abrazo, de verdad, sueño que te veo después de mucho tiempo, y corro como un niño emocionado, y te abrazo y te beso insaciablemente, como si tan solo tuviera un minuto contigo y tienes que retornar de nuevo, siempre sueño lo mismo, será por la falta que me haces, y las ganas inmensas que tengo de abrazarte y decirte que te amo papá, no te vayas por favor, llévame contigo.
Discúlpame si mientras escribo esto, derramo algunas lágrimas, sé que no quieres verme triste. Gracias por todo lo que me diste, por todo lo que me enseñaste, por haber elegido a la mejor mujer del mundo, mi madre, se que la amas demasiado y la cuidas desde el cielo, te juro que siempre estaré con ella, cuidándola y amándola, como tú lo hacías.
Solo te pido algo más papá, dame las fuerzas para continuar y no rendirme nunca, para no caer en medio del camino, y si caigo, ayúdame a levantarme, ayúdame a ser perseverante en lo que quiero conseguir, anda conmigo siempre, y no permitas que me sienta solo. Guíame por un buen camino, y aléjame de las personas que desean hacerme daño, ayúdame a ser feliz, por favor papá, no te alejes de mi.
Sé que nunca quisiste que me haga un tatuaje, perdóname, sabes que siempre fui un poco terco en algunas cosas, por eso ahora llevo un tatuaje en mi espalda que dice tu nombre, Ernesto.
Gracias Papá, gracias Amigo, gracias Cómplice, gracias Compañero. Te amo como no tienes idea y te pido solamente que desde el cielo cuides de mi mamá, de mis hermanas y de mí. Gracias por todo.
Hasta pronto Papá.
Tu hijo que te ama Rodrigo Nicolás o Roni como solías llamarme.